Fiebre hemorrágica de Crimea-Congo en España: situación actual y claves de bioseguridad.  Crimea-Congo en España: 2026 iguala el máximo anual de casos

4 casos confirmados en España en 2026, acumulado histórico  23 casos confirmados notificados desde 2016, además de un caso de 2013 identificado retrospectivamente.


España ha confirmado cuatro casos de fiebre hemorrágica de Crimea-Congo en 2026, tres de ellos asociados a exposición en Salamanca y uno en Ciudad Real. La situación vuelve a poner el foco sobre la detección precoz, la preparación hospitalaria y la bioseguridad frente a enfermedades infecciosas de alto riesgo. 

La fiebre hemorrágica de Crimea-Congo (FHCC) continúa consolidándose como una enfermedad emergente en España. El virus fue identificado por primera vez en nuestro país en 2010, en garrapatas Hyalomma lusitanicum capturadas en Cáceres. Aunque los primeros casos humanos reconocidos prospectivamente se diagnosticaron en 2016, posteriormente se identificó de forma retrospectiva una infección correspondiente a 2013, con exposición en Ávila. 

Desde 2016 hasta 2025, RENAVE registró 19 casos confirmados y autóctonos: dos en 2016, dos en 2018, tres en 2020, dos en 2021, dos en 2022, uno en 2023, cuatro en 2024 y tres en 2025. Salamanca ha sido el principal territorio de exposición, con nueve casos hasta 2025. 

En 2026 la cifra ha ascendido a cuatro casos hasta el 13 de agosto, igualando ya el máximo anual registrado en 2024. Tres se han producido en Salamanca y el cuarto corresponde al primer caso conocido en la provincia de Ciudad Real. 

El primer episodio de 2026 fue confirmado en Salamanca el 15 de junio, en un hombre de 68 años con antecedente de picadura de garrapata. El 10 de julio se confirmó otro caso en un hombre de 84 años, también en Salamanca; posteriormente, la Junta de Castilla y León comunicó su fallecimiento. El 29 de julio, Castilla-La Mancha confirmó un caso en un hombre de 46 años del área sanitaria de Puertollano, el primero registrado en Ciudad Real. Finalmente, el 13 de agosto, Castilla y León notificó un nuevo caso en Salamanca, un varón de 71 años que fue trasladado al Hospital Gómez Ulla de Madrid. 

La principal vía de infección en España es la picadura de garrapatas infectadas del género Hyalomma. Sin embargo, la FHCC también puede transmitirse mediante sangre, secreciones y otros fluidos corporales, circunstancia especialmente relevante para profesionales sanitarios y trabajadores de laboratorio. De hecho, España ya registró en 2016 un caso secundario en una profesional sanitaria que atendió al primer paciente diagnosticado. 

Para la población general el riesgo continúa considerándose bajo, pero aumenta en personas expuestas a garrapatas por actividades como ganadería, agricultura, caza, trabajos forestales o actividades recreativas en el medio natural. ECDC mantiene durante 2026 una vigilancia estacional específica de la enfermedad en Europa. 

Bioseguridad: estar preparado antes de que llegue el paciente
Para hospitales y laboratorios, el mensaje es claro: una enfermedad poco frecuente puede convertirse rápidamente en una situación de alto riesgo si el primer caso no es reconocido y manejado correctamente.

El protocolo español actualizado en 2026 exige notificación urgente, aislamiento, control estricto de accesos, EPI adecuado y procedimientos específicos para la toma, transporte y procesamiento de muestras. Para muestras de casos confirmados establece, entre otras medidas, procesamiento en cabina de seguridad biológica de clase II o superior utilizando prácticas de nivel de bioseguridad 3, además de evitar los tubos neumáticos y minimizar las pruebas y desplazamientos de las muestras. 

La preparación no comienza cuando se confirma el diagnóstico. Comienza antes.

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Implicaciones para centros sanitarios y laboratorios
La situación de 2026 no significa que exista una epidemia de FHCC en la población española. ECDC considera que el riesgo para la población general en zonas donde se sabe que circula el virus es bajo, aunque aumenta claramente en actividades con exposición a garrapatas; el Ministerio transmite una valoración similar. 

Para una organización sanitaria, sin embargo, el enfoque del riesgo debe ser distinto. El protocolo de vigilancia aprobado en abril de 2026 clasifica al virus de la FHCC como agente de riesgo biológico 4 y recuerda su potencial para provocar transmisión nosocomial. Además, los casos probables o confirmados deben notificarse inmediatamente a Salud Pública, y el protocolo contempla la coordinación con CCAES y, cuando proceda, las Unidades de Aislamiento y Tratamiento de Alto Nivel. 

En la práctica, un hospital debería comprobar antes de afrontar un caso real que sus circuitos permiten reconocer antecedentes epidemiológicos, aislar precozmente, ponerse y retirarse el EPI bajo procedimientos seguros, limitar la generación de aerosoles, controlar el movimiento de muestras y proteger al personal de laboratorio. Para casos confirmados, el protocolo establece que las muestras no deben enviarse por tubo neumático y que su procesamiento debe realizarse en una cabina de seguridad biológica clase II o superior con prácticas de bioseguridad de nivel 3. 

Este punto es especialmente relevante porque el antecedente español de transmisión persona a persona en el ámbito sanitario en 2016 demuestra que el riesgo ocupacional no es meramente teórico. 

Menciones sobre la tabla: *2026: datos nacionales oficiales disponibles hasta 13 de agosto de 2026. La distribución 2016-2025 y los fallecimientos de ese periodo proceden de RENAVE; para 2026 se han utilizado el seguimiento del Ministerio y las comunicaciones autonómicas. 

Caso adicional histórico: el protocolo de vigilancia aprobado en 2026 señala que en 2020 se diagnosticó retrospectivamente una infección correspondiente a 2013, con exposición en Ávila. Por ello, dependiendo de la definición utilizada, puede hablarse de 23 casos de la serie oficial 2016-2026 o de 24 infecciones humanas históricamente identificadas al incluir el caso retrospectivo de 2013.