¿Qué factores son clave para llegar a erradicar una enfermedad infecciosa?
Como con casi todo en la vida, hay diversos factores que intervienen y llegan a desencadenar una situación o un evento en concreto, sea natural o no. Del mismo modo, existen factores clave que hacen que una enfermedad infecciosa tenga más probabilidad de ser erradicada.
En el contexto de los virus patógenos o altamente patógenos para el ser humano, las características genéticas y los mecanismos moleculares de estos le pueden otorgar una mejor o peor capacidad para adaptarse, evolucionar, y cambiar. Estos cambios pueden dar lugar a una nueva versión del virus, y significar un beneficio para él. Por ejemplo, pueden aumentar su capacidad de propagación y/o la gravedad de la enfermedad que causan. Pueden influir en la definición de las predicciones epidemiológicas, y también, en el establecimiento de estrategias para el control de la enfermedad y su propagación, para la reducción del nivel de riesgo que supone para la población, y finalmente, para la erradicación de la enfermedad que causa.
Conseguir la erradicación de una enfermedad infecciosa puede resultar más o menos eficaz según determinados factores vinculados a la enfermedad y al agente biológico en cuestión. De hecho, hasta el momento solo existen dos enfermedades infecciosas que han sido certificadas como erradicadas: La viruela humana en 1980, y la peste bovina en 2011. Aún así, la erradicación no significa la extinción del virus o del agente biológico concreto.
Es por ello vital, que todos los factores clave que contribuyen al control de las enfermedades infecciosas y al control del riesgo de exposición de las personas y animales a agentes biológicos peligrosos, se implementen de manera complementaria y eficaz.
En base a los estudios sobre ello, para poder llegar a la erradicación de una enfermedad infecciosa existen al menos cuatro aspectos importantes que se deben cumplir:
1.- La ausencia de reservorios no humanos: El microorganismo debe depender fundamentalmente del ser humano para su supervivencia, sin contar con reservorios alternativos y sin capacidad de multiplicarse de forma significativa en el ambiente. En el caso de enfermedades de origen animal, este criterio se aplicaría de manera análoga a la especie o especies afectadas.
2.- La disponibilidad de métodos diagnósticos adecuados: Deben existir herramientas diagnósticas prácticas, con niveles suficientes de sensibilidad y especificidad, que permitan detectar de manera fiable aquellos grados de infección que resultan relevantes para la transmisión de la enfermedad. Con ello, el desarrollo de vacunas eficaces y seguras o la utilización de estas si están disponibles.
3.- La existencia de una estrategia de intervención eficaz: Debe disponerse de una estrategia de intervención y de mecanismos de implementación que sean efectivos para interrumpir la transmisión del agente infeccioso. La colaboración y la adherencia de la población a esa estratégia y a esos mecanismos de implementación son fundamentales.
4.- El fortalecimiento de la Bioseguridad Profesional como una herramienta principal para conseguir la reducción del riesgo de transmisión y de propagación de la enfermedad al mínimo nivel: La adopción y el cumplimiento sistemático de normas de bioseguridad de los profesionales involucrados en ámbitos de riesgo biológico es indispensable, incluyendo no sólo el uso adecuado de equipos de protección, sino la aplicación de protocolos estandarizados. Sin embargo, como hemos podido experimentar en la crisis del Ébola (2014) y en la pandemia por el SARS - CoV2/COVID (2020), esto no es suficiente si no hay una capacitación adecuada y continuada de los profesionales con el fin de prevenir la transmisión ocupacional y garantizar un control eficaz de las enfermedades infecciosas en el ámbito laboral, en la población, y en el medio ambiente.