Hantavirus Andes: bajo riesgo comunitario no significa bajo riesgo biológico.

A raíz de las informaciones publicadas sobre el brote de hantavirus asociado a un crucero, conviene recordar una idea esencial: que el riesgo comunitario general pueda considerarse bajo no significa que el riesgo biológico operativo sea irrelevante. En bioseguridad, la diferencia entre ambas cosas es crítica.

El hantavirus Andes, conocido como Andes virus o ANDV, no debe tratarse como un patógeno rutinario. Es un hantavirus asociado al síndrome cardiopulmonar por hantavirus, una enfermedad grave, de rápida evolución y con una letalidad elevada que puede alcanzar el 50%, además, el ANDV es el único hantavirus para el que se ha documentado transmisión limitada entre personas. Las estimaciones de letalidad varían según el brote, el país, la edad de los pacientes, la rapidez de la atención clínica y la gravedad del cuadro.  El Andes es un patógeno de alto riesgo, asociado a tasas de letalidad notificadas habitualmente en el rango aproximado del 20–40%, con estimaciones que pueden alcanzar cifras superiores en determinados contextos clínicos o de brote.

1. Más allá del porcentaje exacto, hay un principio que no debe perderse: la vida de una sola persona expuesta, infectada o mal protegida merece el máximo rigor preventivo.

2. El manejo erróneo de una situación con implicación de un virus de alto riesgo biológico puede traer también consecuencias para el medio ambiente y la manera en la que se pueda transmitir el virus en ese nuevo ecosistema. 

En términos prácticos, esto exige una respuesta proporcionada, técnica y preventiva. No se trata de generar alarma social, sino de evitar que situaciones manejables se compliquen por una evaluación superficial del riesgo, por medidas improvisadas o por una gestión inadecuada de materiales potencialmente contaminados.

¿Qué es el hantavirus Andes? ANDV pertenece al grupo de hantavirus presentes en las Américas y se asocia a cuadros respiratorios graves. A diferencia de los hantavirus que circulan habitualmente en Europa y Asia, que se vinculan principalmente con fiebre hemorrágica con síndrome renal, los hantavirus americanos pueden producir síndrome cardiopulmonar por hantavirus, con afectación pulmonar y cardiovascular severa.

Esta distinción importa. No todos los hantavirus son iguales. Hablar de “hantavirus” de forma genérica o restarle importancia como bioriesgo porque algunas especies de esta familia de virus han estado en Europa desde hace mucho timpo, puede llevar a errores de interpretación, especialmente si se extrapolan datos de virus europeos a ANDV o se asume que todos comparten la misma epidemiología, clínica o capacidad de transmisión.

El ANDV es un virus conocido pero no por eso ha bajado su nivel de riesgo biológico.

Transmisión persona a persona: limitada, pero documentada. Uno de los puntos que más confusión genera es la transmisión del ANDV entre personas. La mayoría de los hantavirus no se transmiten de persona a persona. Sin embargo, ANDV es una excepción relevante y documentada. Diferentes organismos oficiales reportan que la transmisión humana documentada se ha descrito para Andes virus, aunque de forma limitada y asociada a contactos estrechos. Esto no significa que ANDV se comporte como un virus respiratorio pandémico comparable a SARS-CoV-2, pero tampoco significa que pueda tratarse con ligereza. La baja probabilidad de transmisión comunitaria no elimina la necesidad de medidas estrictas y profesionales cuando hay exposición directa, contacto estrecho, manejo de pacientes, limpieza de espacios contaminados, manipulación de residuos o retirada de EPI, y tampoco elimina la necesidad de tenerlo en cuenta con respecto a la población potencialmente expuesta cuando aún no ha terminado el periodo de incubación del virus durante un brote.