Introducción. El virus Nipah (NiV) es un patógeno zoonótico emergente de alta letalidad que ha demostrado, en distintos brotes internacionales, su capacidad para generar transmisión nosocomial significativa cuando no se aplican medidas avanzadas de control del riesgo biológico. Aunque la transmisión de persona a persona es menos eficiente que en otros virus respiratorios, el entorno hospitalario se convierte en un punto crítico debido a la exposición estrecha, la presión asistencial y la complejidad diagnóstica inicial. 

Los brotes recientes en Asia, con casos documentados en personal sanitario, refuerzan un mensaje clave para Europa: la preparación frente a amenazas biológicas emergentes no puede limitarse a protocolos clínicos tradicionales. Es imprescindible integrar la bioseguridad profesional como disciplina estructural dentro del sistema sanitario.

Virus Nipah y riesgo de contagio nosocomial. El virus Nipah se transmite principalmente por contacto directo con fluidos corporales (saliva, secreciones respiratorias, orina) de animales y/o personas infectadas. En hospitales, este riesgo entre personas se intensifica por:

- Atención a pacientes antes de la confirmación diagnóstica.
- Procedimientos clínicos invasivos o generadores de aerosoles.
- Manipulación de muestras clínicas y residuos biológicos.
- Durante brotes recientes se han descrito infecciones en trabajadores sanitarios en India, evidenciando que el NiV debe considerarse un riesgo biológico laboral de alta consecuencia.

Mecanismos de contagio en hospitales

Contacto directo. La transmisión persona a persona puede producirse durante la atención clínica estrecha, especialmente en fases iniciales del brote, cuando no se ha activado aún un nivel elevado de alerta biológica.

Fluidos corporales. La exposición a secreciones respiratorias, saliva u otros fluidos constituye el principal mecanismo de transmisión nosocomial.

Riesgo profesional. Enfermería, médicos de urgencias, cuidados intensivos y personal de laboratorio se sitúan en la primera línea de exposición, lo que exige medidas específicas de protección y gestión del riesgo.

Medidas de prevención y control en el entorno hospitalario. Las medidas sanitarias clásicas son imprescindibles, pero no suficientes por sí solas sin un enfoque estructurado de bioseguridad: El aislamiento en salas Airborne Infection Isolation Rooms y en Unidades de Aislamiento y Tratamiento de Alto Nivel (UATAN) para enfermedades de alto riesgo infeccioso, requiere forzosamente de esta disciplina. Desde la pandemia por SARS - CoV2 todos hemos oído hablar de los EPI (batas impermeables, guantes, protección ocular y mascarillas FFP2/FFP3 o N95 entre otros), rastreo de contactos del personal sanitario y otros contactos estrechos, así como la higiene y la desinfección estrictas de superficies, equipos y circuitos asistenciales. Sin embargo, para poder obtener la eficacia real de estas medidas depende de su correcta evaluación, implementación, supervisión y mejora continua, todos ellos ámbitos propios de la bioseguridad profesional.

¿Por qué los hospitales y el ámbito sanitario europeo deben integrar la bioseguridad profesional?

Un reto estructural para Europa. Europa dispone de sistemas sanitarios avanzados, pero la mayoría de los hospitales no integran la bioseguridad como una función profesional especializada, sino como un conjunto de procedimientos fragmentados entre distintos servicios.

Sin embargo, los brotes epidémicos recientes han demostrado que esta fragmentación genera:

1.- Respuestas reactivas en lugar de preventivas.
2.- Variabilidad en la aplicación de medidas de protección.
3.- Retrasos en la identificación de riesgos emergentes.
4.- Falta de experiencia práctica en el contexto de la biocontención y las medidas de seguridad biológica.

¿Qué aporta la bioseguridad profesional en hospitales? La bioseguridad profesional introduce una capa estratégica de prevención altamente especializada que actúa antes, durante y después del brote a través del estudio del riesgo biológico desde diferentes ángulos, y la implementación de las medidas de seguridad biológica perfectamente optimizadas.  

La inclusión de la bioseguridad profesional permite:

1.- Reducir de forma optimizada la transmisión nosocomial, uno de los principales amplificadores de brotes.
2.- Proteger al personal sanitario, evitando bajas masivas y colapso asistencial.
3.- Detectar precozmente fallos en los sistemas de control.
4.- Alinear a los hospitales con las recomendaciones de organismos europeos e internacionales de salud pública.

Scope Biosafety se ha creado para apoyar al sistema sanitario a adoptar e integrar la Bioseguridad a nivel profesional.


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